La Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), la Asociación Argentina de Mujeres de Carreras Jurídicas (AAMCJ) y Salud Activa elaboraron una guía para ayudar a las familias que deben intervenir ante una situación de abuso sexual de un niño, niña o adolescente.

Dirty hands on a girl's shoulders

La publicación, realizada con el apoyo del Fondo Canadá para Iniciativas Locales, está basada en la experiencia de una madre protectora y un grupo de profesionales que comparten enfoques basados en el interés superior del niño y la niña. “Hablamos desde la experiencia y el dolor, para que otros niños, niñas o adolescentes y sus adultos protectores eviten las artimañas que, consciente o inconscientemente, el sistema sanitario, legal y social les plantea”, explican en el prólogo las autoras Mabel Bianco, Norma Chiapparrone, María Beatriz Müller y Paula Wachter, quien colaboró especialmente en la publicación.

 

Esta no es una guía más porque, además del fundamento teórico que comparte con otras guías, fue hecha desde la experiencia de quienes lo vivieron, sea desde la familia como desde los profesionales que intervienen”, dijo Bianco y señaló: “En FEIM se trabaja desde la prevención por eso insistimos con la aplicación de la educación sexual integral desde el jardín de infantes, porque desde ese momento es importante hablarles del derecho a la integridad corporal”.

“Nadie está preparado para que abusen de sus hijas, nadie está preparado para ese horror en la familia que una forjó”, relató Wachter y expresó que “la guía busca dar orientación sobre cómo proceder frente al niño que tuvo la valentía de romper el silencio y buscar ayuda. A las madres nos toca responder a ese pedido de ayuda y muchas no saben cómo”. Wachter señaló la necesidad de hablar y sacar a la luz el abuso sexual en la infancia porque “en la medida en que no se habla, estamos permitiéndolo”, aseguró. “Según cifras de Unicef, siete de cada diez niños son víctimas de abuso antes de los 20 años”, comentó Wachter y dimensionó el nivel de impunidad frente a este delito: “De cada diez denuncias de abuso sexual hay una sola condena en la justicia penal”, dijo.

Müller explicó que “lo que más se da es el abuso sexual a niños por parte de adultos de la familia y de eso es de lo que menos se habla”. “Hay que denunciarlo porque es un delito, sino estamos en complicidad, y además los niños y las niñas necesitan ser protegidos y somos los adultos los que tenemos esa responsabilidad”, sostuvo la psicóloga.

Chiapparrone cuestionó que “evocando la expresión del interés superior del niño se dicten resoluciones que son altamente dañinas para los niños, ya sean cambios de tenencia como revinculaciones de niños con sus propios abusadores”.”Si los niñis no son escuchados ni atendidos en lo que tienen que expresar, sea con palabras, gestos o dibujos, difícilmente se podrá arribar a una decisión justa”, dijo la abogada. “No hay vínculo que reconstruir por fuera del abuso”, afirmaron las autoras.

La guía ofrece información práctica sobre qué hacer ante la sospecha de abuso sexual en un niño, niña o adolescente, las medidas inmediatas que deben tomarse así como sobre el acceso a la justicia civil y penal. Informa también sobre algunos mitos en torno al abuso sexual y las señales que pueden alertar la existencia de este delito. Se completa con un listado de los principales recursos existentes en Ciudad y Provincia de Buenos Aires en materia de abuso sexual hacia niños, niñas o adolescentes.

La publicación está disponible para descargar en formato digital en la página web de FEIM:

http://www.feim.org.ar/pdf/publicaciones/GuiaASI2015.pdf