Inspiración,  filantropía,  ganas de hacer.  Así de simple y de grandioso. La Fundación Yarepí está naciendo y desde IneditadaS queremos  que la conozcas…para que podamos ayudarla.

Julio García es uno de los organizadores y nos cuenta acerca de esta fundación que en mocoví  significa mi hermano:

“Ésta es una ONG y nuestro principal objetivo es el filantrópico, el amor a la humanidad, al prójimo. No tenemos ninguna bandera política, más allá de que personas vinculadas en este ámbito nos den una mano, ni de credo”

Hace poco más de un año atrás Julio se contacta con Nicolás Mango, fotógrafo y filántropo, quien vivenciaba a través de su trabajo, las necesidades que sufren personas de diferentes zonas de nuestro país. Es así que, al revisar las fotos que tomaba, comenzó a sentir que no lo conformaban. Más allá del perfecto encuadre y la definición, no se resignaba siendo sólo un espectador.  Necesitaba algo más que captar el dolor y la pobreza en imágenes. Por eso, empieza a visitar y ayudar a lugares de Chaco y Entre Ríos.

En agosto del año pasado se conocen con Julio, quien se une al proyecto y comienzan a diseñar nuevos pasos.

Además de ellos, varias personas, de diferentes profesiones pero unidas con un mismo objetivo, participan: Andrea Bergamaschi, Brenda Albornoz, Natasha Roczeczuk, Constanza Mendoza, Carla Rosso, Aniko Villalba, Hernan Brega, Federico Sordo, Germán Barbato, Fernando Bertezzolo, Mauro Dostal, Nahuel Delfin y Lucas Estefa Rolan.

I: ¿Cómo surge el nombre de la organización?

J.G: Buscamos una palabra que uniera. Yarepí surgió en el último viaje que hicimos, cuando nos invitaron a un encuentro intercultural musical, en Villa Ángela (Chaco). Uno de los coros era mitad mocoví, mitad español. De repente escuchamos que en una de las canciones aparecía este término. Y supimos que ése sería el nombre para nuestra fundación.

I: ¿Qué proyectos  tienen?

J.G: Tenemos varios, pero en este momento el principal es uno: hacerles una casa a  una familia muy humilde de Villa Ángela que realizó el acto de amor más hermoso que hemos visto. Se llaman Catalino y Ramona. Tienen cinco hijos, de los cuales tres viven con ellos. Pero además, decidieron adoptar a nueve hermanitos (que tienen entre 2 y 17 años) que vivían en situación de violencia familiar y estaban en un hogar. Y era muy probable que fueran separados al ser adoptados por diferentes familias.

Así que están con ellos y en la casa en total son 15 personas, porque además allí vive un anciano, también adoptado. Un lugar muy pequeño, con sólo dos habitaciones y un baño. Catalino, el padre, tiene dos trabajos: de noche es sereno y de día trabaja hachando leña. Y la mamá se encarga de los chicos.

Pensamos entonces en hacerles una casa con cuatro o cinco habitaciones, tres baños, un jardín y en la parte del frente hacerles un garaje para que puedan poner una rotisería o un almacén. E inclusive instalarles en la cocina un horno pizzero grande. Y que los chicos, desde pequeños, vean cómo trabajan los padres.

Felizmente, ya se sienten las primeras manos de la solidaridad

Las últimas novedades que tuvimos son que desde la intendencia de la ciudad de Villa Ángela les van a ceder un terreno grande que está en un predio de gendarmería  y empresas de construcción de la zona nos harán precio con los materiales. Además, con la mano de obra nos ayudarán personas de esa municipalidad. Y, como si fuera poco, las comparsas y vecinos de allí también se están uniendo para colaborar.

I: ¿Cómo podemos ayudar desde Rosario?

J.G: Estamos viendo cómo nos organizaremos para que la gente pueda ir colaborando. Por el momento pueden visitar la página de Nicolás www.nicolasmango.com e ir interiorizándose.  Además estamos armando la página web de este proyecto en particular, donde se puedan ver videos de la familia para que los conozcan.

Intentamos hacer esto de la manera más transparente posible y que la gente nos pueda ayudar con lo que deseen. Ya tenemos personas de Sudáfrica, de Italia y de Emiratos Árabes que quieren colaborar.

[box]La idea es que todos estos proyectos sean compartidos con otras fundaciones o en diferentes instituciones y grupos humanos para, de alguna manera, armar una gran cadena de solidaridad y llevar a cabo estas obras. [/box]

I: ¿Qué te movilizó a hacer esto?

J.G: Me parece una forma válida de agradecer todas las oportunidades que he tenido en la vida y todas las cosas buenas que me han pasado. Uno vive quejándose de todo pero no hace nada por cambiarlo. Una forma que descubrí de involucrarme un poco para mejorar lo que me rodea es a través de la ayuda al prójimo. La satisfacción más grande es ver en mi entorno de familia, trabajo y amigos ese deseo de ayudar también. Todos necesitamos un empujoncito para arrancar a ayudar a la gente que menos posibilidades ha tenido, todos quieren colaborar pero a veces no saben cómo o dónde. Todos tenemos un gran corazón, solo hace falta ponerlo en práctica. Estoy recién empezando en esto, y han surgido proyectos y voluntarios nuevos, y eso es lo que hace que siga para adelante.

Creo en la bondad de la gente y tengo esperanza de hacer desde mi lugar un mundo un poco mejor para vivir para mis futuros hijos. Un granito de arena, pequeño, pero si sirve para alegrarle la vida a otro, misión cumplida!

[learn_more caption=”Otros proyectos en los que trabajan”]Relevamiento de las escuelas del área de Villa Ángela para ver qué es lo que necesita cada una / Visitas al barrio Villa María / Visitas al Centro de rehabilitación para discapacitados / Visitas al hogar de día para niños / Visitas al Lote 20: pequeña comunidad mocoví / Visitas a un basural donde viven 14 familias en casas muy precarias.[/learn_more]

[box]Nosotras, desde Rosario, también podemos hacer mucho. Para más info: entrá en www.nicolasmango.com o escribí a info@yarepi.org[/box]

Mirá este video. Vos también podés ayudar

Por Rosario Spina

Fotografía: Gentileza de Nicolás Mango y Hernán Brega