IneditadaS estuvo en la Feria del Libro, donde además de muy buenas cosas para leer, hubo también magníficas cosas para ver…como esta obra.

Hembras, un encuentro con mujeres notables” representa un puñado de historias memorables. Imprescindibles. Un espectáculo de teatro leído y semi-montado en el cual vuelven a tener voz siete mujeres de la historia argentina de los últimos 100 años de nuestro país.

Eva Duarte, Julieta Lanteri, Aurelia Vélez Sarfield, Salvadora Medina Onrubia, Alicia Moreau, Lola Mora y Alfonsina Storni encarnadas en las pieles y voces de Adriana Salonia, Rita Cortese, Teresa Costantini, Cecilia Dopazo, Graciela Dufau, Ana María Picchio y Soledad Silveyra.

[box] “Estoy segura de que ustedes saben que día es hoy, pero puede que se les haya abierto la tierra a sus pies como a ese sanjuanino y que la tragedia les haya confundido la cabeza. Una no siempre está en sus cabales y una no siempre tiene los pies sobre la tierra. Hoy es 22 de enero de 1944, y yo soy Eva… Eva Duarte, actriz y presidenta de la Asociación de artistas de radio. Tengo 24 años, nací en los Toldos, Provincia de Buenos Aires, después me trasladé a Junín y de allí vine a la capital. Debuté en el teatro con la obra La Señora de Perez, hace ocho años…mi parlamento era muy cortito. Y sí, los comienzos siempre son muy duros, si lo sabré yo, que vengo de un hogar muy humilde. Somos mi mamá y cuatro hermanos…” (Eva Duarte de Perón)[/box]

La obra es un pequeño ovillo que se deshilvana, de a fragmentos, con cada intervención. O un pequeño rompecabezas. Donde los espectadores pueden reconstruir la vida de estas mujeres notables, a medida que las intervenciones, mezcladas, toman forma y van perteneciendo a cada personaje de una manera casi violenta, despiadada. Momentos de tensión, de sed de justicia, como uno de los soliloquios finales de Julieta Lanteri (interpretada por Rita Cortese) se unen a retazos poéticos y no por eso menos crudos como los de Alfonsina Storni.

[box]“Tengo 6 años, vivo en una ciudad rodeada de montañas, se llama San Juan. Aunque no nací en este lugar con nombre de santo sino muy lejos, cruzando el mar, en el Canton Ticino. Allá lejos también había montañas pero a mi papá Alfonso algo no le sentó bien del traslado y empezó a encerrarse en sí mismo, a ir al bosque con su escopeta y a matar animalitos. No se sabe bien por qué. Quizás por eso fue que escribí cuando buscaba la compañía de un hombre: “Aguardo dos manos que no maten pájaros. Si llegan, mi puerta siempre estará sin llave” Pero los hombres en mi vida fueron así, nada para mí, todo para ellos. Y sin embargo me he pasado cantándole al hombre, cantándole, trescientas poesías de amor, trescientas, todas dedicadas al bello animal razonador, dispuestas siempre a morir por el magnífico enemigo” (Alfonsina Storni)[/box]

Hembras…” es la historia de mujeres que fueron soslayadas en su tiempo y no por eso dejaron de ser menos grandiosas. Mujeres incontenibles y atemporales en todo lo que encarnan.

[box]“Simón, ese chico del que me enamoré, era muy joven cuando mató al Coronel Falcón. Lo salvó de la pena de muerte ser menor de edad. Pero lo mandaron al penal de Ushuaia, y entonces empezamos nosotros, los Corbatas Voladoras, la conspiración para liberarlo. Yo ya era la dueña del diario Crítica, y me ayudaron los compañeros gráficos. Conseguimos que uno de ellos se empeñara como guardiacárcel y así fue que organizó la fuga. Pero, alguien los denunció y los encontraron cuando estaban por subirse a una lancha que iba a llevarlos a Chile.

Nos reuníamos en uno de los sótanos de Crítica. A Natalio no le gustaba mucho eso. Para él las mujeres eran objetos decorativos, aunque apreciaba la inteligencia. Natalio Botana había llegado a Buenos Aires perseguido desde el Uruguay. Era un muchacho joven y empeñoso y pronto fundó el diario Crítica que en seguida empezó a destacarse. Yo lo conocía porque escribió aquella crónica del discurso que pronuncié en el funeral de un compañero de lucha y empezó a venir a la redacción de La Protesta el diario socialista donde yo escribía, y se me sentaba en mi escritorio, me contaba anécdotas de su vida…

Una tarde paseábamos por el parque Lezama, llevaba una camisa celeste, no lo voy a olvidar nunca. No le sorprendió que yo lo invitara a mi cuarto de pensión. No lo sorprendió que yo fuera virgen, tampoco que me desnudara. Sí, que le pidiera en cambio, su absoluta desnudez” (Salvadora Medina Onrubia)[/box]

Cinco autoras nacionales fueron las encargadas de la redacción de esta obra: Aracelli Bellota, Josefina Delgado, Inés Fernández Moreno, María Rosa Lojo y Patricia Suárez.

[box]“…tengo sangre calchaquí. Mi nombre es Dolores Candelaria Mora Vega, pero el mundo me conoció como Lola Mora, corta y contundente, como un golpe de cincel y con el amor adentro: Lola Amor. Nací en 1886, mi padrino fue Nicolás Avellaneda, y mi amigo de toda la vida Julio A Roca. Pero hay una mancha en mi familia, mi madre había tenido un hijo natural, y eso en la sociedad de entonces era imperdonable…”(Lola Mora) [/box]

El proyecto, presentado el domingo 1º de mayo en el marco de la 18ª Feria del Libro de Buenos Aires, forma parte de la Fundación Arte Vivo, dirigida por Teresa Constantini. Y es desde esa organización, donde afirman El fin del arte es tomar eso que la sociedad formal descarta, desestima. Esta idea se enmarca en esa voluntad artística”.

Parece que lo están logrando. ¡Enhorabuena!

Por Rosario Spina

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