ineditadas 7

Por Lucía Lalli.

Cuando estábamos planificando este número de IneditadaS faltaba poco tiempo para que se cumpla un año de la tragedia de Salta 2141 y por esos días conocí a Cecilia. Ella es una de las tantísimas víctimas colaterales de ese horror. En esa explosión perdió a Débora, a quien ella define como su AMIGA DE VERDAD.

La tragedia personal de Ceci es una moneda de dos caras. La mañana del 6 de agosto le propinó la trompada más dura de su vida. Sin embargo, al mismo tiempo, ese golpe la descolocó en un buen sentido. La sacó de su comodidad, asegura ella, y le hizo ver las cosas a través de un cristal cien por ciento diferente.

Apenas acaba de pasar los 20 años y ya le ha tocado reconstruirse, rearmarse sobre sus mismas ruinas. Pudo haber elegido otros caminos y nadie la hubiera juzgado por eso. Pero Ceci eligió la vida por sobre todas las cosas.

La escucho hablar y sus recuerdos para con Deby me parecen una oda a la esperanza. Ahora, un año después, “se enoja menos, tiene menos problemas y disfruta más de todo”. Y, como si fuera poco, se lo enseña a los demás.

Como Ceci, otros tantos arrastran cada día sus tragedias personales con entereza. Resurgen, creen, apuestan… A algunos se les nota un poco más el pegamento que une sus partes. Otros eligen enterrar el recuerdo en aquélla vida anterior. Pero todos van ahí, renaciendo.

Porque entienden que la vida siempre, siempre es más, y es para adelante. Porque pisan firme esta existencia y se agarran, aunque tengan que rasguñarla. Porque conocen la brevedad de este paso terrenal y, al mismo tiempo, saben bien cómo eternizarlo. Porque, como escribe Benedetti, entienden que la vida es eso: “continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros, y destapar el cielo”.

Para Ceci, para la familia de Deby y la de las otras 21 vidas perdidas en la tragedia. Para todos los que siguen dando batalla. Para ellos está dedicado este número de la revista.

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