Patricia Gómez es una destacada compositora e intérprete de música folklórica argentina. Nació en Reconquista, provincia de Santa Fe. Participó a lo largo de su carrera en reconocidos festivales, tanto en nuestro país como en el exterior, entre los que se destacan:  Festival del Noreste Argentino (Reconquista) , Festival Nacional del Chamamé (Corrientes) Festival Nacional e Internacional de Chajarí (Entre Ríos), Festival Federal (Entre Ríos), Festival Nacional e Internacional de Folklore (Coronel Borrego, Bs. As.),  PreCosquín (Cosquín, Córdoba) donde resultó ganadora como solista vocal femenino, y Encuentro Internacional de Artes y Ciencias Folklóricas del Mundo (China), entre muchos otros. En los últimos años ha realizado espectáculos a lo largo del país, a manera de presentación de su último disco “Purahei”, postulado para los premios GARDEL 2009 en las categorías “mejor álbum femenino de folklore” y “mejor diseño de portada”. En la actualidad está pre-produciendo su nuevo disco, y hoy te acercamos desde Ineditadas un poco de su vida y su carrera.

M: ¿Cómo fueron tus inicios en la música?

P: Fue hace muchos años, pero muchísimos (risas), a los 5 años más o menos empecé a cantar canciones que me enseñaba mi mamá, pero era un juego para mí. Un día mi hermano Hugo, que es músico también, agarró una guitarra, empezó a tocar y me hizo cantar un tema. Lo canté entero, y sugirió que tenía que hacerlo sobre un escenario. En ese tiempo se organizaba en Reconquista el Festival del niño, que era una de las actividades del Festival Folklórico Argentino, y participé allí con tan sólo 5 años, nunca me olvido como me temblaban las piernas. Luego de cantar, cuando sentí que la gente me aplaudía y lo mucho que me había divertido, pensé: ésto es para mí. 

M: ¿Cuál de tus presentaciones considerás más relevantes para tu carrera, y por qué?

P: Hay muchas que considero importantes, pero quizás la que me dió el puntapié para seguir y decidir sobre un montón de cuestiones fue en Cosquín, en 1993. Allí canté en el escenario mayor, un escenario imponente, creo que el más hermoso que he pisado en toda mi vida, y gané el certamen como solista vocal femenino. Eso fue trascendente para mí. Luego canté en China, de gran relevancia, por el hecho de representar al país estando tan lejos. Y también en los últimos años con este disco, me pasaron cosas muy lindas. Son cosas nuevas que le van sucediendo al artista, que por más que lleve muchos años tocando o cantando, la respuesta del público siempre sorprende. Y cuando eso sucede, significa que el artista por lo menos está haciendo responsablemente las cosas. 

M: ¿Con cuál de tus discos creés identificarte más?

P: Sin dudas me identifico más con este último. Es quizás al que más tiempo le dediqué, y el que más trabajo de investigación tiene ya que, por ejemplo, los sonidos de la banda se remiten a esta exploración previa en cuanto a los autores o a la selección de temas. Se llama “Purahei“, que quiere decir “cantar” en  guaraní, y de alguna forma ensambla la idea de los temas, y de cómo fue trabajado.

M: ¿Cuál es el concepto musical de esta producción?

P: Es brava la pregunta (risas), pero está buena. El concepto musical tiene que ver con la idea de mostrar la música de esta región con un sonido distinto, no tradicional. El disco suena con una fusión de distintos timbres, de instrumentos convencionales, y otros no tanto. Hay acordeón, pero también guitarra eléctrica, hay batería y un udu -un intrumento de percusión de origen nigeriano-. En fin, una conjunción de instrumentos que hacen a una tímbrica, que me ayudan a mostrar la música que quiero, pero desde otra óptica. La esencia de los temas y los ritmos se mantiene, pero la fusión está en el sonido. 

M: ¿Qué te inspira a la hora de componer?

P: Me inspira mucho el paisaje, las costumbres de mi gente, la idiosincrasia del hombre del litoral. La cotidianeidad de la persona que vive en esta región. Y por supuesto el amor, y la vida.

M: Tiempo atrás ¿te imaginabas donde estás hoy?

P: La verdad nunca me imaginé que iba a estar con tantas giras, con tantas presentaciones, en fin, con tanto trabajo. Y ahora en consecuencia todos los días se vuelven un desafío. No es fácil, pero definitivamente está bueno, muy bueno.

  Por Martina Garnero