El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Pero, ¿sabemos qué se conmemora realmente?

Esta fecha no surge de un hecho puntual en la historia sino que se enmarca dentro de un contexto histórico e ideológico más amplio, un período de gran transformación social y política en el mundo, donde en Europa era inminente la I Guerra Mundial y los imperios coloniales de Asia y Africa sufrían las primeras conmociones de la revuelta nacionalista.

Existen varias versiones sobre sus orígenes. Una de las más conocidas es que se considera una jornada de lucha feminista en todo el mundo en conmemoración del 8 de marzo de 1908, en que las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño no aceptó la huelga y las obreras tomaron la fábrica. El propietario del establecimiento cerró las puertas y prendió fuego el lugar donde murieron quemadas las 129 trabajadoras que se encontraban dentro.

Pero la verdadera historia nos transporta hacia finales del siglo XIX, cuando el movimiento internacional de mujeres socialistas luchaba exclusivamente por el derecho al voto, sin ningún tipo de restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación.

La iniciativa de convertir la celebración en una conmemoración internacional estuvo a cargo de Clara Zetkin (1857-1933), líder del movimiento alemán de mujeres socialistas. Pero la propuesta presentada en la II Conferencia Internacional de mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910 no era del todo original ya que se basaba en las celebraciones del Women’s Day estadounidense que se festejaba desde 1908.

El 19 de marzo de 1911 se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer  en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia, donde asistieron más de un millón de mujeres. En los primeros tiempos se celebraba en fechas diferentes según los países. Pero en 1914, las alemanas propusieron el 8 de marzo como fecha de conmemoración y así fue desde entonces en todos los sitios del mundo.

Además del derecho al voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo.

Estas mujeres fueron precursoras de un movimiento que a lo largo de la historia ha logrado conquistas irrenunciables.

Hoy, es nuestro desafío pasar de la conciencia a las acciones de lucha solidaria para sostener esos logros.

Por Alejandra Ojeda Garnero.