Especial Día de la Mujer

Fue mucho más que una diseñadora. Fue una artista, un símbolo de la época, un antes y un después en la moda, la creadora de prendas y estilos que fueron, son y serán atemporales. Fue una mujer que ocultó una vida en soledad, con el glamour y la elegancia.

Gabrielle “Cocó” Chanel nació el 19 de Agosto de 1883 en un humilde pueblo de Francia. Fue víctima de una infancia difícil y solitaria, que la llevó a convertirse, más tarde, en cantante de cabaret, introduciéndola en un mundo promiscuo del cual esperaba obtener fondos para su sueño: ser una gran modista.

Siempre apoyada económicamente por sus clientes y amantes, unos años más tarde, la mujer que una vez dijo “Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres”, se instaló en los lugares que frecuentaban los ricos y en 1920 se  trasladó a París, donde abrió su primera Casa Chanel.

Hablar de Chanel, no es solo hablar de una marca, es un imperio, un mito inmortal dentro de la moda que siempre estará vigente. Es un perfume, un traje, una cartera, un vestido, un collar de perlas. Un personaje muy importante dentro de la historia de la moda, una figura que formó parte del feminismo y demostró que una mujer puede trabajar estando elegante y bien vestida, pero, por sobretodo, cómoda.

Gran observadora, eliminó el estilo Rococó (cargado y llamativo) que estaba de moda en la época. Su idea era la de una mujer activa, que participara en la sociedad, que trabajara, pudiendo moverse con facilidad, pero sin la necesidad de dejar caer su imagen, llevando prendas finas y elegantes que mostraran su femineidad.

Durante la Segunda Guerra Mundial tuvo que cerrar sus tiendas y gracias a sus contactos logró refugiarse en el Hotel Ritz de Paris, para luego exiliarse en Suiza por 15 años. Allí, investigó cosas nuevas, creando así su famoso perfume Chanel Nº 5, que hoy sigue siendo “la fragancia”…

El 10 de Enero de 1971, con 87 años, por causa de la artrosis, murió en París, en su departamento del Ritz.

Hoy la seguimos recordando como si viviera, como si fuese eterna. Y personalmente creo que lo es.

Solo ella logró deslumbrar al mundo en un momento en el que se desintegraba por las guerras. En una época en la que las mujeres no cumplían más que el rol de madres y amas de casa. Más allá de los prejuicios y de una vida escandalosa, siempre con elegancia y distinción, se convirtió no solo en una modista, sino en una empresaria, en una artista, en un ejemplo del buen gusto.

“Cocó” marcó los años 20’. Según ella la moda era mucho más que un vestido. Y se interesaba no solo en la prenda, sino, también en la mujer que la llevaba. En su forma de pensar, de vivir, en la juventud y en la vejez.

Entonces, la pregunta es: “¿por qué adorar a Chanel?”.

Sencillamente porque se animó. Porque trascendió su profesión de modista, su rol de mujer y su lugar para permanecer en la historia por siempre. Porque, a pesar de los prejuicios que recaían sobre ella, logró levantar un imperio. Porque nació en una época donde las mujeres no participaban, y se animó a imponer otra forma de vida.

Afortunadamente hoy, de la mano del alemán Karl Lagerfeld, este imperio se renueva permanentemente provocando moda y arte, y conservando a la vez el clásico sello Chanel.

Es por eso que adoramos a Cocó Chanel, porque es un símbolo, un mito o quizá porque simplemente logró lo que muchos desean a lo largo de su vida: dejar de lado los prejuicios y las críticas y concentrarse solo en “ese sueño” que tanto añoramos.

Por Carolina Raduan.