Hoy, día del abogado, desde IneditadaS queremos recordar a una profesional que dedicó su vida a pelear con todo lo que sabía por los derechos de las mujeres (ya que además de abogada era maestra)  y que falleció el 1° de agosto en Buenos Aires.

Florentina Gómez Miranda. Una incansable luchadora.

Gracias a ella hoy existen leyes que avalan la autoridad de los padres compartida, la igualdad de los hijos matrimoniales y extramatrimoniales; el divorcio vincular; la pensión al viudo y a la conyugue divorciada; la pensión de la concubina y concubino y nada menos que el derecho de la mujer a seguir usando el apellido de soltera luego de casada.

Nació el 14 de febrero de 1912 en la ciudad de Olavarría. En 1929 obtuvo el título de maestra en la Escuela Normal de Profesores Mary O’Graham y en 1945 se graduó como abogada en la Universidad Nacional de La Plata. Un año después  se afilió a la UCR y desde 1983  hasta 1991 ocupó el cargo de diputada nacional.

Su gran interés por los derechos de las mujeres la llevó a recibir grandes distinciones, entre ellas: Banca de Oro (1986), Premio Alicia Moreau de Justo (1990-1999), Ciudadana Ilustre de Buenos Aires (1999) y Dignidad (1999) a través de la Asamblea de los Derechos Humanos.

Además creó  la Comisión de Familia, Mujer y Minoridad donde ejerció la presidencia y vicepresidencia.

Nada mejor que un día como hoy para recordar a esta grandiosa mujer, quien afirmaba hace pocos meses atrás en una entrevista radial:

“Los hombres en cinco minutos podrían crear vida, pero nosotras necesitaremos nueve meses para pensar qué es lo que queremos hacer, qué es lo que planearemos y qué es lo que deseamos para ese hijo, y luego de ello sí poder reafirmar ‘hay vida’.”

Por Rosario Spina