Ineditadas estuvo dialogando con Silvina Santana, coordinadora del Área de la Mujer de la Municipalidad de Rosario.

Te contamos qué actividades y planes realiza este sector de la Municipalidad para nosotras, y cómo actúan con los casos de violencia de género.

Ineditadas: ¿Qué propuestas ofrece el Área de la Mujer ?

Silvina Santana: En este momento estamos trabajando en el Tercer Plan de Igualdad de Oportunidades y Tratos entre Varones y Mujeres.  Desde el 2001 se llevan adelante estos planes que tienen que ver con políticas tanto internas como externas acerca de generar oportunidades para las mujeres. Rosario es la primera ciudad en el país que va por el tercero, las demás ciudades empezaron muy tarde con este tema.

I: ¿En qué consiste este tercer Plan?

S. S: Tiene cuatro ejes de trabajo: Uno que se llama “Ciudades seguras e inclusivas” y  lo que intenta es trabajar el acceso de las mujeres al derecho y al uso del  espacio público. Nosotros vemos que tanto mujeres como varones socializamos de diferente manera por roles que nos imponen y eso hace que el derecho al espacio no sea el mismo y que no podamos acceder de la misma manera. Entonces lo que intentamos con algunas secretarías del municipio como Obras Públicas, Servicio Público y Planeamiento, es trabajar para que esos accesos sean amigables para las mujeres. Y cuando nosotros decimos que son seguros para las mujeres obviamente que son seguros para todos.

El tema es que a veces se parte de una concepción de la planificación de la ciudad de una manera neutral como si se estuvieran incorporando todas las miradas y eso no es así. Lo que intentamos es que la ciudad se mire de todas las maneras posibles, no sólo desde las mujeres sino desde los niños, desde los adultos mayores y desde los adolescentes.

Ése  es un eje que también está relacionado con la violencia de las mujeres. Por ejemplo, la trata y el tráfico de personas es un tema que se da en el espacio público.  O el tema del maltrato urbano en determinadas situaciones, por ejemplo las adolescentes a las salidas de los boliches. Todas estas situaciones son tratadas para abordarlas con todas las secretarias que mencioné anteriormente.

El otro eje es “Presupuestos Sensibles al Género”. Y sabemos que para poder abordar una política pública también debe haber un presupuesto, pero a veces no significa más presupuesto sino redistribuir de manera equitativa los recursos ya existentes. Lo que se pretende a través de este eje es que la Secretaria de Hacienda trabaje en una nueva forma de poder medir cuáles son los recursos y cómo se gastan, para luego generar recursos equitativos.

El tercer eje es “Igualdad y Diversidad” que está dirigido al colectivo de mujeres lesbianas bisexuales y transexuales. Y ésa es una deuda que tiene el Área de la Mujer. Si bien se han hecho actividades, vemos que todavía las mujeres lesbianas son invisibilizadas incluso dentro de ese movimiento, e inclusive con  la aprobación del matrimonio igualitario. Entonces lo que intentamos hacer son acciones que tengan que ver con la salud y de reconocimiento político.

El ultimo eje es “Democratización de las Relaciones Familiares y Sociales”.  Lo que se trata es de transformar un poco  la cultura, no solamente con las mujeres sino también trabajar con los hombres en una nueva masculinidad. Por ejemplo esto de generar los espacios o los lugares propicios para que las mujeres puedan participar del ámbito público porque históricamente ha sido relegada siempre a los espacios privados. Ver cómo hacemos para que esa mujer pueda salir a trabajar, a tener su sustento, su autonomía propia. Y eso se da generando posibilidades de democratización de las relaciones familiares, generando nuevas formas de relacionarnos en nuestra familia donde se compartan las obligaciones familiares o donde el estado también se responsabilice de esa situación.

Por ejemplo en el caso de que padre y madre trabajen, qué hacemos con esos niños o con  los adultos mayores que por lo general son responsabilidad de las mujeres. Entonces se trata de trabajar un poco esto que llamamos “economía del cuidado” o “infraestructura del cuidado”.  En el estado municipal comienza a darse un debate acerca de cómo debería encararse este tema.

Y además también trabajamos lo relacionado con el tiempo libre, que no es de la misma manera para las mujeres que para los varones. Las mujeres, después de nuestro trabajo profesional seguimos en el trabajo cotidiano, ocupándonos de nuestros hijos y de la casa pero estas situaciones no se reconocen como trabajo. Se trata de manejar estas nuevas formas y llevarlas a los diferentes ámbitos, no sólo a los hogares sino a las escuelas y a los lugares de trabajo, para generar una forma más democrática y con igualdades para todas y todos.

I: ¿Cómo se hace para modificar esta idiosincrasia? ¿Con qué actividades específicas?

S.S: Estas políticas ya se vienen realizando desde hace tiempo, lo que hacemos nosotros ahora es ponerle  un sello simbólico tratando de mostrar que es política de estado. Por ejemplo con la promoción de la no violencia y la divulgación de los derechos sexuales para jóvenes se ha  trabajado con las consejeras y muchas de ellas han formado redes informales de mujeres que trabajan en contra de la violencia de género. Y ellas son las que difunden y salen a hablar con las mujeres en los barrios. Y también mediante la promoción del teléfono verde, que ayuda a las mujeres que están padeciendo violencia familiar.

I: ¿Las mujeres utilizan el teléfono?

S.S: Muchísimo, nosotros recibimos por mes alrededor de 4000 llamadas, aunque no todas las llamadas son un caso. Atendemos alrededor de 100 casos por mes.

I: ¿Cuáles son los pasos posteriores luego del llamado?

S.S: Tenemos un código de seguridad. El rojo es el alerta que indica que habría un atentado contra la vida de la mujer y ahí se accionan otros mecanismos. Existen dos hogares pertenecientes al Municipio y si en la entrevista telefónica se deduce que hay peligro se lleva a la mujer para que se refugie en el hogar y luego se toman todas las medidas pertinentes. Pueden permanecer allí ellas con sus hijas e hijos, y están de forma transitoria hasta que cese el riesgo.

En otros casos, tal vez  la mujer solamente necesita un consejo durante la llamada telefónica o se la cita personalmente para que la atienda un equipo interdisciplinario compuesto de una abogada una psicóloga y una trabajadora social. Si no acude, se la llama para ver por qué no fue y se trata de seguir el caso. Se la cita todas las veces que sean necesarias para que ella sienta valor de poder enfrentar esa situación, que pueda resolverla por sus propios medios o no. A veces hasta podemos acompañarla a hacer la denuncia para que sienta que no está sola.

El teléfono verde para ayuda sobre casos de violencia familiar es 0800 444 0420 y funciona de lunes a viernes de 8 a 19 hs. No dudés en utilizarlo si lo necesitás.

Por Rosario Spina

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