Según dio a conocer el diario La Capital días atrás, una joven mamá de 26 años, estudiante de la institución ubicada en Córdoba y Balcarce, no pudo ingresar a la citada casa de estudios a realizar un trámite porque concurrió con su pequeño en brazos.

Por Maite Inchausti.

mamá hijo

Daniela Gili es estudiante de tercer año del Profesorado de Educación Primaria del Normal Nº 2. Se acercó a la institución con su hijo de 18 meses a completar trámites administrativos, pero se le negó la posibilidad por estar en compañía del menor.

La joven sólo se acercó a la institución a llevar papeles para culminar la etapa de reinscripción. Al ingresar, un papel aclara que “a la escuela le gustan mucho los chicos, pero las madres estudiantes no pueden ingresar con ellos”. Se le pidió que se retirara del establecimiento junto con jóvenes que llevaban shorts. Fue tratada, según comenta, con ironía por parte del personal del lugar y hasta se deslizó el deseo de que “personas como ella no lleguen a la docencia”.

Finalmente otra mujer le ofreció acercar el papel y de esa manera Daniela pudo concretar la reinscripción.

En una carta que la joven envió al Ministerio de Educación de la Provincia, relata lo sucedido. También se acercó y denunció la situación vivida en el Instituto Municipal de la Mujer, donde la acompañaron en la elaboración de una queja para evitar que estas situaciones vuelvan a tener lugar. Allí manifestaron algunos inconvenientes con el cursado en compañía de menores, pero no así con el hecho de que cualquier madre pueda realizar un trámite con su hijo.

Comparto la reflexión con la que la protagonista de esta particular y vergonzosa historia cierra la carta que envía al Ministerio.

“Las instituciones deberían adaptarse a las estudiantes del siglo XXI, en el cual hay muchas madres/ estudiantes. Se olvidan de que la docencia es una vocación, es una herramienta para ayudar, para valorar, para aprender, para hacer, para cambiar. Estos directivos se olvidaron que la educación sin amor es solo información. Los hijos jamás van a ser una traba en los deseos y vocaciones de las madres. Las trabas son personas que no se ponen en el lugar del otro, perjudican y atrasan a los que quieren educar con amor para poder poner su granito de arena en este mundo”.