“Mi bebé tarda en llegar y a mí me duele el alma”. Así inició la entrevista psicológica una futura mamá. Expresión tan abarcativa, significativa y representativa de todas las mujeres que están transitando la futura maternidad que se hace esperar.

Por Ana Luisa De Palma – Psicóloga. Mat. 0769

embarazo

Múltiples son los factores que pueden alargar los tiempos de espera más de lo que nuestra ansiedad está dispuesta a soportar. ¿Qué hacer en el “mientras tanto”?

El mientras tanto es una recorrida por médicos, estudios, diagnósticos, y posibles tratamientos que siempre resultan “de alta complejidad” para nuestra psicología porque esperábamos que el embarazo se produzca dentro de la intimidad…pero necesitamos ayuda.

En este transitar apelamos a todos los recursos internos con los que contamos. De nuestra actitud dependerá la calidad de vida en este período, favoreciendo o entorpeciendo el proceso de fertilidad.

Es muy importante no sentirnos víctimas pasivas de las diferentes circunstancias que la vida nos ofrece; somos protagonistas de todos los desafíos y este es uno más, tal vez uno de los más importantes.

Nuestro camino tiene en este caso un punto de llegada, el bebé; llegada que se transformará en una nueva partida.

Hoy desde la psicología contamos con varias técnicas que nos ayudan a sostenernos en momentos difíciles, para manejarnos en la tormenta que puede representar esa espera.

Las técnicas mindfulness de manejo del estrés adecuadas a los tratamientos de fertilidad, constituyen una herramienta verdaderamente útil. Se trata de técnicas meditativas sistematizadas, donde la respiración y el trabajo sobre el pensamiento aportan a nuestro equilibrio interior, influyendo en el estado de bienestar en general. Tomamos conciencia de lo que nos acontece, tanto en el cuerpo como en nuestras emociones y desde allí aprendemos a conducirlas, a moderarlas o intensificarlas, siempre conscientes del sentido que deseamos darle.

Hoy sabemos que es innegable la influencia de las emociones en el funcionar biológico. Se trata de dar la interpretación más saludable a lo que nos pasa, pedir ayuda cuando es necesario, reunirse en grupos que están compartiendo el mismo desafío, poner en palabras nuestro sentir, el alivio llega y seguramente también el bebé.

Mientras el equipo médico trata de equilibrar nuestra biología, las mujeres vamos preparando el nido interno. Como en estas circunstancias la dulce espera es más larga, toda nuestra energía femenina se focaliza allí, en la preparación del vientre materno. Porque, finalmente, las mujeres que optamos por la maternidad, sea por el camino que sea, nos preparamos para honrar la vida.