Muchos estudios han comprobado los beneficios que una dosis prudente de sol puede tener en el cuerpo humano, como por ejemplo el fortalecimiento de huesos ya que los rayos UV ayudan a producir vitamina D, importante para la mineralización de los mismos.

Si bien la luz solar es esencial para la salud, si no se respetan los horarios adecuados para exponerse así como la frecuencia, ésta puede causar además de lesiones en la piel,  problemas en los ojos, envejecimiento prematuro, pigmentaciones y cáncer de piel.

Los efectos perjudiciales en el cuerpo humano dependen de una serie de factores que debemos tener en cuenta para tomar sol de manera responsable.

Los rayos solares son más intensos entre las 10 y las 14 horas, por tanto evitar exponerse en ese horario es lo aconsejable. El uso de protectores solares es lo más seguro para no arriesgar la salud y beneficiarse de las virtudes del sol. Para esto, a la hora de elegirlos preferiblemente optar por factores SPF 15  como mínimo, y  resistentes al agua.

Se debe tener en cuenta que pese a que en los días nublados sentimos menos el calor, las nubes dejan pasar los rayos UVA y UVB del sol, por lo que los efectos son igualmente dañinos.

Proteger a los niños

La mayor parte de la exposición a la luz UV a lo largo de toda la vida tiene lugar en la infancia, cuando el riesgo de quemaduras solares es más elevado.

Los niños son especialmente vulnerables a la radiación UV y suelen pasar más tiempo al aire libre que los adultos. Por tanto los padres deben ser concientes de los efectos nocivos de la sobreexposición.

Por Martina Garnero

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