Las usuarias de Maggacup coinciden en algo: ninguna es la misma desde su encuentro con la copa. Usando este dispositivo menstrual ayudan a resolver el problema de la deforestación y la basura. Ahorran dinero, reducen los residuos patológicos y se sienten cómodas y limpias todo el día. Además, muchas perciben una conexión diferente con su interior. Los testimonios son reveladores y los beneficios, múltiples.

Clarisa y Luciana, las impulsoras de la copa menstrual en el país, nos cuentan cómo llegaron a este dispositivo y por qué decidieron producirlo en Argentina. Dos emprendedoras ejecutando una idea autosustentable y revolucionaria. Impulsando el cambio desde lo sutil, como las mejores revoluciones.

Por Rosario Spina. 

copa menstrual

Copadas con la copita

“Reconozco que el primer día que escuché sobre la copa me pareció imposible para mí. Luego, cuando supe sobre sus atributos, pensé: tengo que probarla” cuenta María Julia en la web de Maggacup. Y Samanta, otra de las usuarias, dice: “La copita fue una de las mejores cosas a las que podría haberme animado. Desde muy chica usé tampones porque competía en natación y no podía entrenar por encontrarme con el período (…) 12 años desperdiciando plata, papel, cartón, metiendo químicos blanqueadores en mi cuerpo. Hoy gracias a ustedes puedo hacer un paso más en la sustentabilidad de modo práctico, cómodo y seguro como el tampón agregando el no contaminar el ambiente. Y sobretodo de industria nacional”

Todas las mujeres que dejan testimonios en la web de Maggacup se leen agradecidas. Clarisa y Luciana también lo están. Sienten que van por el camino correcto; que encontrarse hace tres años atrás para unirse en esta causa no fue algo casual.

La curiosidad, nos cuenta Clarisa, fue una de las impulsoras del proyecto:

— Había una cuestión en relación al tema de la menstruación que me generaba mucha fascinación solo por el hecho de que era tabú y era un tema que andaba en el secreteo, en lo que se dice y no se dice. Yo me preguntaba por qué tanto rollo. Cuando conozco la copa, estaba haciendo un curso de meditación Vipassana (que es lo más noble y hermoso que hice en mi vida) y un varón me dice: ¿vos sabés que esas toallitas que usás están recontracuestionadas? El material con el que están hechas es malísimo. Está la copita... Yo nunca pensé que las toallitas podían tener algo malo. Y por otro lado, cuando me hablaban de la copita era como hablarme de un plato volador; no tenía representación mental de lo que podía ser. Y de manera súperintuitiva quise saber más del tema. Cuando la probé fue un viaje total. Entonces supe que esto tenía que conocerse en Argentina, que tenía que llegar a las mujeres del país.

Los tampones y  toallitas femeninas utilizan una sustancia que proviene del monocultivo de pino denominada pasta fluff. Cuanto más se expandan estos cultivos, mayor el impacto ambiental sobre ambientes naturales.

Emiliano Ezcurra, director de Banco de Bosques,explica: —La copa menstrual, que existe en el mundo desde 1937, resuelve dos temas centrales en el debate ambiental: la deforestación y la basura. El 60% del peso de las toallitas y tampones es pasta fluff producida a partir del desmonte de la selva misionera. En un año, las mujeres argentinas consumen 10.140 toneladas de pasta fluff en estos productos.

En marzo de 2014 Banco de Bosques, ONG líder en protección de bosques nativos, firmó un acuerdo con las responsables de Maggacup. Por cada copita vendida se salva 1m2 de Selva Misionera.  En un año las mujeres de nuestro país generamos 3.380 millones de unidades en toallitas y tampones como residuo. El uso de la copa menstrual ahorraría 132 mil toneladas de basura no reciclable, que actualmente provoca el uso de productos industriales convencionales para la higiene femenina.

—La copa invita a ir hacia adentro y a tomar conciencia —nos cuenta Luciana— Yo no sabía la cantidad de basura que generábamos. La copa me permitió informarme, elegir. Yo deseaba que las cosas fueran distintas y me di cuenta que por ahí podía empezar. Además, también me descubrí en mi relación con la menstruación. Menstrúo desde muy chica y para mí era un tema complejo. Entonces fue darme cuenta de que el problema no era conmigo: lo complejo eran los objetos que usaba para esos días. La copa me permitió empezar a recorrer un camino de integración.

Los beneficios de coparse

Clarissa conoció a Luciana cuando fue a escucharla a una charla. Al encarar este proyecto juntas ambas supieron que respetarían sus ciclos hormonales y aprovecharían al máximo lo que posibilita cada etapa del ciclo. También en eso, coinciden, lo que falta es información, educación sobre nuestro cuerpo. Lo llamativo sucedió dos años después cuando vivieron procesos gestacionales casi idénticos: hoy sus bebés se llevan solo un mes de diferencia.

Lo lindo de este proyecto es que se da de vientre a vientre. Estamos en una sociedad en la que podemos ver culos y tetas de las mujeres. Pero no vamos a ver muchas dando testimonio de cómo viven y aprovechan las bondades de su ciclo menstrual para maximizar sus recursos y ser mujeres más integradas, más plenas —cuenta Clarisa— Siempre hablamos de la menstruación en términos de productos o de medicalización: el dolor y las pastillas. Y en las publicidades, la sangre es azul. Por eso creemos necesario brindar esta información. Después cada una tendrá su recorrido. Y de ahí a que se sumen como consumidoras del producto hay un abismo donde ingresan variables culturales, sociales, económicas…Y que vincula directamente con nuestra sexualidad profunda.

copa menstrual

La delicada revolución

Maggacup cuenta con el apoyo de CONICET, el INTI, la UBA y se encuentra regulada por la FDA (Food and Drug Administration). Numerosos referentes del área de la salud, la educación y el medioambiente avalan el emprendimiento. Muchos de ellos son colaboradores del proyecto como la Dra. Dora Barrancos (Directora del Conicet), la Dra. Ana Coll (Miembro de la Sociedad Argentina de Obstetricia y Ginecología) y  Emiliano Ezcurra (Director de Banco de Bosques). A su vez, el proyecto participó del BID CHALLENGE 2012 donde recibieron la primera mención a la empresa con mayor impacto ambiental positivo.

—Nosotras sabemos que estamos entrando de lleno a un lugar complicado, no somos inocentes por eso también nos tomamos tres años de hacer un trabajo interno de protección energética, pero esto no fue desde la paranoia sino como algo genuino. Sabemos que si queremos jugar en esta cancha tenemos que estar preparadas porque si esto se hace un poquito conocido, aunque muerda un 0,1 % del negocio, es un montón. Por eso es tan importante contar con el apoyo de las organizaciones e instituciones que nos acompañan —recalca Clarisa—. Además, para nosotras es fundamental que esta información llegue a todas las mujeres. Porque hay cambios que tienen que hacerse en el marco del cuerpo, con la verdad de cada una. Entonces ahí puedo hacer un movimiento hacia afuera, con esa coherencia. Es decir, qué bosque voy a salvar o qué parto voy a respetar si no tengo ni idea de mi ciclo. Hay una gran desconexión y desinformación; hay cosas que nadie se encargó de contarnos. Después lo único que queda es un deber ser o una culpa y eso desde lo educativo no abre ninguna pregunta; no son políticas reconciliadoras y amorosas. Nosotras necesitamos reconciliarnos, respetarnos, amarnos y esa acción es la que va a llevar después a un cambio desde afuera: a ponerme en red con el otro, a respetar a la naturaleza. Es un movimiento que tiene que ser pequeño, genuino… y esa cosa pequeña genuina sumada a lo pequeño y genuino del otro hace a la revolución.

Ventajas de la copa

  • Está realizada en suave silicona atóxica y 100% hipoalergénica.
  • El material con el que está fabricada inhibe el crecimiento de bacterias.
  • Si está bien colocada no se siente ni se ve.
  • Necesita vaciarse con menos frecuencia que cambiarse un tampón y/o una toallita.
  • Permite hacer cualquier actividad física. Incluso deportes acuáticos.
  • Es la opción más ecológica por ser reutilizable.
  • Ocupa poco espacio y es liviana.
  • También se puede dormir con ella durante la noche.
  • Comparación de costo de productos para higiene femenina. Proyección en 5 años:  $350 Copa (precio actualizado en agosto de 2014) // $3.500 Toallitas y Tampones.