La sexualidad es una parte  de nuestro ser, somos sexuadas y tenemos cuerpos sexuados desde que nacemos. El desarrollo de nuestra sexualidad está relacionado con aspectos como lo que pensamos sobre nosotras mismas, con la autoestima, con nuestra capacidad para sentir, emocionarnos y disfrutar…pero también nuestro ser sexual se ve influido por las ideas que nos transmitieron sobre cómo debía ser nuestra sexualidad como mujeres y como madres.

Si sumando todos estos aspectos nos da un resultado positivo iremos integrando nuestra sexualidad y la desarrollaremos de forma saludable como un parte importante de nuestro ser.

Por Ps. Maria Laura Smud / Ilustraciones Virginia Torrano.

Sexualidad en la maternidad

Cuando una mujer está embarazada se pone en marcha una gran revolución en su cuerpo, en su cabeza, en sus emociones, en todos sus sentidos. Cuando una mujer decide ser mamá, la invaden sentimientos de todo tipo: desde los miedos a mantener relaciones sexuales coitales “no sea que algo vaya a perjudicar al bebé”, hasta el asombro por el aumento de deseo que se experimenta  y que permite vivir este momento como uno de los de mayor deseo sexual en su vida.

A no asustarse. Luego de tener un hijo es común que el cuerpo no responda al deseo inmediatamente, ya que la libido está desplazada: hay un nuevo ser que depende totalmente de su mamá. También están los dolores del post-parto que hay que sobrellevarlos, así como también  es normal sentir inseguridades sobre los cambios en el cuerpo. Por eso es importante no sentir culpa por “no tener ganas”, el apoyo y acompañamiento del nuevo papá es importantísimo para que de a poquito vuelva a estar presente la sexualidad en la pareja.

Sexualidad en la maternidad 1

Durante el período de dedicación al crecimiento de los hijos (cuando todavía son peques) a veces la mujer sufre una pérdida de deseo sexual por el hecho de ser madre y, por supuesto, esto puede deberse a  varios aspectos: cuando una mamá está inmersa en el cuidado de los hijos, a veces siente que no puede estar para nadie, ni para nada más ya que todas sus energías se ponen en esta tarea. También sucede que si debe asumir sola las tareas domésticas y de cuidados, sin incluso tener tiempo de pegarse un buen baño  o incluso no tener la posibilidad de ir al baño con la puerta cerrada, muchas mujeres sienten el sexo como una obligación más a la que no se llega por falta de tiempo. La típica excusa del cansancio, cuando en realidad el sexo podría ser una de las mejores formas de relajarse, de sentirse bien y sobre todo de desconectarse un rato del rol de madre.  Por otra parte en muchas mujeres existe todavía una cuestión moral: ser una “buena madre” significa, para algunas, reducir las conductas libidinosas, porque la sexualidad sigue teniendo componentes moralmente negativos que no encajan con nuestro nuevo rol de madres “sensatas”.

Por eso, ¡ATTENTIS mujeres mamás! Si todas estas conductas y pensamientos perduran, hay que OCUPARSE de ellos. Tener en claro que sufrir períodos de falta de deseo es parte de todos estos factores antes mencionados. Ser mamá es lo más grandioso que puede pasarle a una mujer que así lo desea. Pero es importante no desconectarnos de nuestro cuerpo, una parte esencial de nosotras mismas.