Entrevistamos a la Lic. en Terapia Ocupacional Carolina Zaldívar sobre mujeres con discapacidad y su derecho a la sexualidad. Tabúes, salud reproductiva, legislación, violencia sexual y otras cuestiones de sumo interés.

Por Lucía Lalli.

sexualidad

– La sexualidad en las personas con discapacidad, ¿es un tema tabú? ¿Es un terreno sembrado de prejuicios?

-Para empezar es importante aclarar que la sexualidad en general es un tema tabú, especialmente en algunas poblaciones como las personas con discapacidad, los niños y adultos mayores, entre otros.  Aún en los tiempos que corren, de globalización y aparente accesibilidad a la información, lo cierto es que circula mucha información, de todo tipo, y poder acceder a ella, no necesariamente conlleva a tener conocimiento sobre el tema. Circulan aún mitos, prejuicios arrastrados por siglos, y que, como suelen ser de alguna manera, funcionales al sistema, aún se sostienen.

Los mitos en algún momento circularon como verdad, quizás por desconocimiento científico y porque entre otros aspectos “cerraban”. Pero aunque hoy hayan sido desmitificados, desde la ciencia, muchos persisten en el sentir, decir y hacer de las personas.

-¿Hay información suficiente y accesible para abordar esta temática? ¿Los padres, docentes, amigos disponen de información segura al alcance de la mano?

-Retomando lo anterior, todas estas cuestiones, más el desconocimiento y los miedos típicos de cualquier padre, así como de los familiares de las personas con discapacidad, influyen negativamente en el ejercicio de la sexualidad de las personas con discapacidad.

Hay información adecuada, aunque falta seguir investigando en el tema para poder profundizar. También considero que no es tan accesible y que las personas que se ocupen de educar tanto a los familiares como a personas con discapacidad tienen que estar preparadas y formadas para poder hacerlo. En mi tarea como docente de las Prácticas Pre-Profesionales en Salud Comunitaria de la Licenciatura en Terapia Ocupacional, hacemos talleres gratuitos para profesionales, familiares y personas con discapacidad desde hace algunos años. Y, si bien tenemos muy buena convocatoria, para el taller dirigido a padres, familiares y amigos de personas con discapacidad aún no encontramos el modo de hacer que más cantidad de gente se involucre.

-Por lo que te permite conocer tu experiencia profesional, ¿existe un interés espontáneo de las mujeres con discapacidad por saber más sobre su sexualidad? ¿Cuáles son los temas más recurrentes?

-En cuanto a las mujeres con discapacidad, depende de varios aspectos a considerar: la edad, el contexto, las limitaciones y posibilidades, lo social, lo familiar, entre otros tantos. Algunos temas son frecuentes y recurrentes en ambos sexos, no me animaría a diferenciar por género. Tanto en varones como mujeres muchos temas son compartidos, incluso a medida que se van desarrollando. El conocimiento del propio cuerpo y el del otro, su funcionamiento, los cambios corporales, el cuidado e higiene del cuerpo (no sólo de las partes íntimas), el enamoramiento, los cuidados propios y de los demás en las relaciones, por nombrar algunos. En mi experiencia, sí me han consultado más mujeres que varones acerca del matrimonio, vivir en pareja y la maternidad.

-¿Cómo se aborda el tema de la maternidad en estas situaciones? ¿Es necesario un apoyo profesional permanente?

-Ejercer el rol de madre/padre implica en sí mismo una gran complejidad. Toma de decisiones permanentes, de menor a mayor importancia, y consecuencias, sobre otro que depende en gran medida de ese adulto. A lo largo de la vida vamos aprendiendo tareas y roles cada vez más complejos, con más o menos ayuda de otros.

Para pensar en planificación familiar, es fundamental que se pueda trabajar con ambos padres en las nuevas tareas a desempeñar, las responsabilidades, las alegrías y las preocupaciones, cómo responder a una emergencia, a quién acudir, cuáles son las redes de apoyo; para que, de esta manera, sea una decisión compartida y tomada a conciencia.

Para cualquier pareja que está emprendiendo esta nueva tarea, contar con un apoyo saludable de terceros, es más que bienvenido. Si en una pareja, alguno o los dos presentan una discapacidad, se deberá evaluar las posibilidades, limitaciones, red social de apoyo, toma de responsabilidades. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad hace mención a lo antedicho. De todos modos hay que ser muy cuidadosos e ir tomando conocimiento de cada caso en particular.

-¿Existe información accesible para las mujeres con discapacidad y su núcleo más cercano que permita prevenir la violencia sexual?

-Lamentablemente, las estadísticas arrojan datos acerca de que las mujeres con discapacidad y luego los niños, son los más propensos a sufrir violencia sexual. Hay programas pero aun son insuficientes.

Es un trabajo de hormiga, pero no por eso menos importante. Tenemos que realizar y asumir el compromiso, especialmente todos los que trabajamos en discapacidad. Así como vivimos la sexualidad diariamente, asimismo debemos asumirla y educar en la vida de las personas con las  que trabajamos.

-¿Están bien contemplados en las normativas vigentes los derechos sexuales de las personas con discapacidad? ¿Existen derechos que aborden específicamente lo particular de su situación?

-Las normativas existen y por supuesto son el marco legal que debe guiarnos. En la práctica cotidiana vemos que muchas veces los derechos son vulnerados o postergados por falta de conocimiento, miedos y todo lo que mencionábamos inicialmente. Por eso es tan importante educar, capacitar y formar a las personas, profesionales, familiares para que puedan abordarlo en la vida cotidiana. La Convención, los Derechos Sexuales y Reproductivos, la Ley de Educación Sexual Integral, por citar algunos, avalan y reclaman el abordaje de estos temas.