Existen cuestiones que, a veces, no nos animamos a plantearlas abiertamente. ¿Cuántas de tus amigas han confesado que en algún momento o por diversos motivos, no logran disfrutar plenamente de su sexualidad? Si te pasó, o si les pasa a alguna de ellas, nada mejor que una especialista en el tema  para orientarnos al respecto.

Por Psicóloga Ma. Laura Smud*

Ilustración: Virginia Torrano

Nota Qué nos pasa con nuestra sexualidad

Cuando nos referimos a la “sexualidad” hablamos más allá de la genitalidad. Incluimos la mente, la seducción, las conductas verbales y no verbales, los aspectos corporales, sociales y culturales de esa persona en ese momento particular, e incluimos principalmente la propia sexualidad de uno: desde la capacidad de quererse, conocerse y aceptarse. Cuanto más se conoce una misma, mayores posibilidades y más apertura va a tener para conocer a otro.

En casi todos los talleres que realizo con mujeres surgen las mismas cuestiones: ¿Cómo puedo hacer para tener un orgasmo? A veces finjo tenerlo. ¿Es común que no llegue con la penetración?

Y me parece necesario comenzar explicando que no se trata de fingir o no, sino de poder vivir a pleno la sexualidad y disfrutarla. Pero para eso hay que aprender a conocerse.

Desde el nacimiento se ven muy marcadas las diferencias entre varones y mujeres: los varones tienen su miembro hacia afuera, lo conocen desde chiquito, lo manipulan constantemente para orinar, lo pueden ver y tocar fácilmente, está al alcance de la mano; las mujeres en cambio no tienen sus genitales para “afuera” (por así decirlo), no los pueden ver ni manipular fácilmente. Es común entonces que no los conozcan como los conocen ellos. Entonces, el primer punto a tener en cuenta es conocerse. Así como no todos los penes son iguales, tampoco las vulvas lo son. Por eso, comenzar a mirarse con un espejito es fundamental. Observarse, conocerse y descubrir por una misma cuáles son los labios mayores, los menores, el clítoris…

El clítoris es el punto de mayor placer para la mujer, se ubica justo donde se unen los extremos superiores de ambos labios menores. Está formado por dos brazos que se extienden subcutáneamente hacia el interior del cuerpo femenino, mientras que el glande es el extremo que se hace visible, es el botoncito que se agranda cuando está excitado y podemos verlo, palparlo y sentirlo más grande. En este punto existen miles de terminaciones nerviosas, y es lo que hace que sea el gran protagonista del placer femenino en una relación sexual. Es por el clítoris que se llega al orgasmo.

El 20% de las mujeres llegan al orgasmo por penetración, y tiene que ver porque tienen el clítoris de determinada manera que en el movimiento de penetración pueden lograr el roce del mismo.

Por otro lado, hay que desmitificar esta cuestión del “orgasmo juntos”. Eso alivia muchísimo a la pareja y sobre todo a la culpa que por desconocimiento sienten muchas mujeres. Por eso la gran importancia de los llamados juegos previos.

Recordemos entonces, mujeres: a mirarse con un espejito, conocerse, tocarse, saber qué les agrada más y qué menos, hará que una misma la tenga más clara a la hora de tener relaciones sexuales. Todo esto, acompañado de una buena comunicación donde poder expresar lo que necesitamos a nuestra pareja posibilitará que jamás pensemos en tener que fingir un orgasmo. La idea es disfrutar nuestra sexualidad plenamente. Empecemos conociéndonos nosotras mismas.

 

* Postgrado en terapia y Educación Sexual.

marialaurasmud@hotmail.com