El estrés es una manera que tiene el cuerpo de reaccionar ante estímulos externos que de alguna manera desestabilicen la sensación de bienestar psicofísico.

Todo lo que nos rodea, familia, trabajo, exigencias y preocupaciones diarias, por dar algunos ejemplos, puede generar un estado de tensión que, de manera prolongada, termina derivando en irritabilidad, cansancio físico, contracturas musculares, dolor de estómago: todos síntomas del estrés.

El estrés es un mal de la sociedad moderna y en la mujer de hoy lamentablemente se ha vuelto muy común. Para conseguir aliviarlo, hay algunas formas prácticas que podemos aplicar a nuestra vida diaria:

Caminar, ya que relaja el cuerpo reduciendo tensiones.

Reconocer qué está generando dicho malestar y poder meditar de un  lado más racional el problema, cambiando el enfoque y nuestra persepción del mismo.

-Tratar de descansar apropiadamente al menos 7 u 8 horas para que el cuerpo recargue las energías necesarías.

-Practicar algunas técnicas de relajación, como por ejemplo respirar de manera más pausada y profunda.

Evitar tratar de complacer a todos los que nos rodean, tenerlo presente es útil para aminorar las tensiones que esto genera.

Por Martina Garnero

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