“Yoga es el arte de vivir rectamente, con una actitud positiva ante la vida misma y ante la naturaleza; porque el yoga nos enseña a situarnos en armonía con ella y con nosotros mismos. Lo que es bueno para el cuerpo, también ha de ser para la mente y el espíritu.”

Carolina Pereyra, Profesora de Yoga Integral e Instructora de Hatha Yoga, nos acerca a través de su vasta experiencia los conocimientos esenciales, no sólo de la disciplina en si misma,  sino de esta forma de vida en general:

El Yoga actúa sobre cada individuo a fin de lograr un crecimiento y un avance a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Asimismo, explica, que si bien está enfocado hacia el crecimiento individual, a través del mismo, permite un avance y un cambio positivo en  la sociedad. El Yoga no hace distinciones de raza, sexo, religión o estatus social, se dirigirse a toda la humanidad.

Hatha Yoga: la práctica occidental

Carolina nos cuenta que el Hatha-Yoga simboliza el aspecto físico de la práctica llamada Yoga, y que significa “yoga para la salud”. La misma trata de equilibrar diferentes flujos de energía dentro del cuerpo humano,  y como rutina casi perfecta de puesta a punto o fitness, provee los medios para que gente de todas las edades, no sólo se mantengan en forma, sino que desarrollen equilibrio y coordinación. Renueva, vigoriza, y sana el cuerpo, estirando y tonificando los músculos, las articulaciones y espina dorsal. Dirigiendo, de esta forma, la sangre y el oxígeno a los órganos internos (glándulas y nervios incluidos).

De igual manera, nos comenta que el Yoga es diferente a otras clases de ejercicio,  ya que  genera motricidad sin causar tensión o desequilibrios en el cuerpo. Cuando se practica correctamente, el Hatha-Yoga no causa tales efectos negativos, y si se realiza con dedicación y motivación, puede ser una forma de ejercicio muy exigente, aunque inmensamente compensadora. Implica a casi cada músculo del cuerpo, y lo reta a trabajar de una manera distinta, a menudo más pasiva. A diferencia de las formas convencionales de ejercicio, tales como levantamiento de pesas o ciclismo, acentúa la calidad del movimiento sobre la cantidad.

Una práctica consistente de Hatha-Yoga puede tranquilizar la mente y refrescar el cuerpo, trayendo salud, relajación y felicidad. Sin embargo, concluye, que para cosechar los mayores beneficios que puede ofrecer, la práctica debe estar pensada a la medida de las necesidades y objetivos del individuo.

Por Martina Garnero

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