El 14 de febrero el amor se celebró de la mejor manera. Reivindicando la lucha de mujeres y hombres en contra de la violencia de género. No más abuso. No más violaciones. No más muertes. Pies de todo el mundo danzaron y bocas de todo el mundo cantaron. En Rosario la iniciativa fue un éxito. Por supuesto, ahí estuvimos con IneditadaS.

Por Rosario Spina

Había señoras peinadas y señoras despeinadas. Señoras coquetas y señoras a las que no le importó la apariencia. Había dos mujeres de 60, vestidas de novia de un blanco impoluto. Había un novio-marido-concubino (?) cebándole mates a su mujer mientras caminaban al compás de la música. Había muchas chicas: altas, bajas, casuales, contentas, charlatanas. Había dos o tres pichichos a los costados de la manifestación que también acompañaron. Había una mamá con un cochecito con mellizos y otros dos peques que caminaban junto a ella. La nena tenía una remera roja, como su mamá y como muchxs de las que asistimos el viernes 14 de febrero a Mil Millones de Pie.

Se calcula que en el mundo mil millones como ellas, como nosotras, como ustedes: madres, hermanas, hijas, amigas –un tercio de toda la población mundial femenina– sufren algún tipo de abuso. De esta problemática surge la movida global “One Billion Rising” ideada por Eve Ensler, dramaturga, feminista y activista social norteamericana, autora de Los Monólogos de la Vagina.

Este viernes, en Rosario y preparadxs para danzar y manifestarse, hubo dos grupos. Uno reunido en Oroño y Wheelwright y otro en las escalinatas del parque España. Ambos confluyeron en La Pérgola.

Antes de salir hacia el punto de encuentro, nos entregaron la letra de la canción que cantaríamos al compás de nuestros pies. Me quedo con este fragmento. que aún sigo tarareando: “Baila por las calles / para resurgir / Baila y rompe las cadenas / Aquí estoy / Estoy de pie / En medio de toda esta locura sé que hay un mundo mejor”