Hasta hace algunos años, visitar Medellín era una idea impensada para aquellos que se proponían recorrer Colombia. Los días oscuros de narcotráfico y violencia, liderados por el famoso Pablo Escobar, fueron todavía más negros en esta zona, sede del tráfico de cocaína. Hoy recorrer sus calles invita al asombro, porque Medellín se reinventó a sí misma y es una de las regiones latinoamericanas con más progreso urbanístico, desarrollo social y proyectos turísticos públicos. Sin ir más lejos, fue nombrada por el Wall Street Journal como la ciudad más innovadora del mundo, desplazando a New York y Tel Aviv.

Por Yanin Gulam

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Estudiada en casi todas las universidades de arquitectura y reconocida como la más moderna de la región, este lugar dejó de ser la puerta trasera de Colombia para convertirse en una de las urbes mejor preparada turísticamente. Incluso su transformación le valió un nuevo apodo: la ciudad que renació.

¿Pero, qué es lo que la hace tan atractiva? Eso mismo me preguntaba yo cuando llegué a Medellín. Después de recorrer las paradisíacas playas colombianas y de bañarme en el mar Caribe, visitar esta ciudad, de la que sólo conocía su pasado, no me generaba demasiado entusiasmo. Pero pronto descubrí que había estado equivocada.

Es importante aclarar que cualquier ciudad grande tiene sectores peligrosos, y decir que en Medellín no hay robos ni inseguridad sería una mentira. Lo que sí es verdad es que en este lugar, la violencia ya no es moneda corriente. Los turistas pueden pasearse por las calles sin preocuparse por el fantasma del pasado, y a cambio obtienen actividades para todos los gustos: naturaleza, vida nocturna, museos, ferias, y mucho más.

Una de las características principales de esta urbe colombiana es su moderno y eficiente sistema de transporte. Existe un metro que con unas pocas monedas permite atravesar la ciudad prácticamente de punta a punta. Además, el trayecto se hace muy rápido, y no es subterráneo, lo cual permite a los viajeros utilizar el vehículo a modo de city- tour, disfrutando del paisaje.

Gracias a este transporte, la población, que supera los dos millones de habitantes, se traslada sin problemas de tráfico, con amplia frecuencia horaria y reduciendo significativamente la contaminación. Ésta es una de las razones por las que Medellín es reconocida mundialmente a nivel urbano. Pero aquellos que deseen apreciar la naturaleza del lugar, también pueden hacerlo mediante otro sistema de transporte público: el teleférico.

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Este vehículo, conocido en Colombia como Metrocable, fue inaugurado en el año 2004, y aunque también es utilizado para el turismo, su principal función es el transporte masivo de pasajeros. De esta manera, se realizó una integración social de las clases más bajas que viven en los cerros. Junto con esta iniciativa, también se crearon nuevas escuelas y bibliotecas en los barrios, buscando apalear la violencia con inclusión. Otro acierto más de Medellín.

Para los turistas, el teleférico permite acceder al parque ecológico Arví, también llamado Piedras Blancas. Con más de 16 mil hectáreas, esta nueva reserva brinda una vista privilegiada de los cerros colombianos y del Valle de Aburrá, en la Cordillera de los Andes, donde se ubica la ciudad. En este lugar se pueden realizar caminatas con diferentes niveles de dificultad, para apreciar su flora y fauna. Además, se pueden visitar servicios ecológicos, como los paneles solares, y varios miradores.

Pero para los amantes de la cultura, este rincón colombiano también tiene opciones. La plaza Botero es uno de los principales atractivos turísticos, ya que permite apreciar las esculturas de Fernando Botero, artista local reconocido mundialmente. Sus figuras, todas voluptuosamente esculpidas, están expuestas al aire libre, con acceso público y gratuito, pero sin dejar por ello de descuidar el valioso patrimonio nacional.

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Siguiendo con el recorrido cultural, el Museo de Antioquía no puede ser obviado. Con pinturas indígenas y contemporáneas, esculturas y fotografías, este completo espacio se vuelve todavía más bello al apreciarlo arquitectónicamente. Además, para no perder la costumbre en Medellín, la entrada es gratuita para los estudiantes, y muy accesible para el resto de los visitantes.

Otro de los servicios turísticos públicos es el Parque de los Pies Descalzos, ubicado en el centro administrativo de la ciudad. Este espacio está destinado a hacer que los citadinos puedan conectarse con la naturaleza. La premisa es primeramente descalzarse y relajarse en los espacios verdes. Pero el mayor atractivo es la Fuente de los Sonidos, preparada para sumergir los pies en el agua, a modo de hidromasaje.

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Recorrer este parque fue una de las experiencias más enriquecedoras que viví en Medellín. Pudimos sentir la energía de la naturaleza con una actividad tan simple como abrazar un arbusto. Eso sí que fue impensado. Me encontré de pronto rodeando el tronco de un árbol y sintiéndome más cerca de la tierra que en cualquier otra ciudad de Latinoamérica. Pero estaba en pleno centro de la estigmatizada Medellín, aquella zona que tantos me dijeron que no debía pisar.

Aquellos que deseen disfrutar de la vida nocturna, el Parque Lleras es el lugar indicado. Esta zona de bares, discos y restaurantes permite a aquel que lo visite adentrarse en el ritmo caribeño de la mano de tragos tropicales y mucha rumba. Sin necesidad de esperar al fin de semana, en el Parque siempre habrá algún lugar para pasarla bien de lunes a lunes.

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Por último, otra buena opción es recorrer los alrededores de la ciudad. Más precisamente, visitar el famoso triángulo cafetero, formado por las ciudades de Armenia, Pereira y Manizales. Estos ejes se encuentran a menos de 300 kilómetros de Medellín, y en cualquiera de ellos se puede realizar una visita guiada por los cafetales. El tour permite conocer a fondo la cosecha del grano, el cultivo y todos los demás procesos que llevan a crear la famosa bebida local. Además, se muestran bailes típicos colombianos, como así también una catación de este café tan codiciado.

Como verán, Medellín ofrece naturaleza, cultura y atracciones variadas en medio de una gran ciudad. Pero no es una ciudad cualquiera, sino una que supo reinventarse a través de los años, borrando sus estigmas del pasado.