Renovadora, purificante, desestresante. No requiere mucho tiempo. No tiene grandes costos. Se puede compartir con cualquiera…

Una escapada a las fuentes de aguas termales puede ser una excelente opción para tu próximo fin de semana largo.

Mucho hemos oído hablar de este nuevo atractivo turístico que convoca cada vez a más personas que salen en busca de días de relax. Las aguas termales son aguas que provienen de las capas subterráneas de la Tierra y se encuentran a mayor temperatura que la superficial. Por su lugar de procedencia, estas aguas son ricas en diferentes minerales, según el lugar del que sean extraídas. Justamente gracias a esta propiedad es que son especiales para diferentes tratamientos terapéuticos sobre el organismo como así también para el relax. Si bien aún el estudio científico de sus propiedades se encuentra en etapa de observación, la Organización Mundial de la Salud asegura que “no hay dudas sobre los beneficios de la terapia con aguas termales en la reducción del dolor, la movilidad articular y la relajación”.

Purificando el cuerpo…

En primera instancia, sumergir el cuerpo en aguas termales hace que se eleve su temperatura, lo que deviene en la extinción de gérmenes, el aumento de la circulación sanguínea, la oxigenación de las células y en la eliminación de toxinas.

Pero yendo aún más allá, existen otros beneficios más específicos que esta relajante terapia le puede proporcionar a nuestro organismo, como por ejemplo:

– Las aguas termales ayudan regular el exceso de sebo subcutáneo y a calmar las irritaciones en la piel.

– Además, favorecen la síntesis del colágeno, de la melanina y de la queratina, y tienen una gran propiedad hidratante.

– Por otra parte, estimulan la generación de defensas en el cuerpo, ayudan a depurar la sangre, favorecen la actividad metabólica, actúan como relajantes musculares y proporcionan un verdadero tratamiento para el  estrés.

Las diferentes propiedades terapéuticas de las aguas termales pueden variar significativamente de una reserva a otra, pues estas características dependerán de la combinación de minerales que en cada caso se encuentren.

Belleza en frasquito…

Algo muy utilizado en la cosmética femenina de primer nivel es el agua termal en aerosol. Se trata de un spray compuesto 100% por estas aguas con sus sales minerales propias, los afamados oligoelementos y con PH neutro.

Este producto se aplica sobre el rostro después de la limpieza diaria y antes de aplicar la crema hidratante, y en un procedimiento tan simple nos ayuda a:

– Proteger a la piel de los factores de envejecimiento y deterioro.

– Descongestionar el rostro.

– Aliviar y refrescar la piel tras la depilación.

– Fijar el maquillaje, si se aplica apenas un poquito luego de él, o bien a desmaquillarnos luego.

Afortunadamente a pocos kilómetros de nuestra ciudad podemos encontrar varios centros de aguas termales, rodeados por complejos turísticos relamente atractivos. Así que, por qué no pensar en esta opción para tu próxima escapada. ¡Disfrutás, descansás, purificás tu cuerpo y te embellecés en un mismo lugar!

Por Lucía Lalli.