La imagen es nuestra carta de presentación frente al mundo, se percibe con los sentidos y está compuesta por una sumatoria de variables: vestimenta, accesorios, peinado, maquillaje, comportamiento, comunicación no verbal, personalidad y atributos físicos.

Es cierto que las prendas en verano buscan mayor comodidad y tienen menos rigidez que las invernales, pero, aún así, debemos procurar una imagen adecuada, mucho más cuando asistimos al trabajo. ¡Podés estar cómoda y lucir bien al mismo tiempo!

Para mantener la imagen positiva en el trabajo durante estos meses de verano, en IneditadaS te sugerimos tener en cuenta lo siguiente:

  • Tu vestimenta, accesorios y maquillaje deberán reflejar coherencia con el ámbito en el que estés. Si trabajás en un ambiente que no es creativo, la indumentaria, los accesorios y el maquillaje deberán ser más bien sobrios para no desentonar con el ámbito en el que estás, especialmente si tratás con clientes ya que sos para ellos la imagen de la empresa.

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No se trata de dejar de lado tu propio estilo y tu personalidad: aún si este tipo de vestimenta no es lo que naturalmente usarías por el tipo de prenda o los colores, tenés la opción de plasmar quién sos y cuáles son tus gustos a través de accesorios como collares, aros, pulseras, anillos, carteras, zapatos y pashminas.

  • La indumentaria tiene que favorecer tu tipo de cuerpo en todo momento. Si tus hombros son más anchos que tus caderas, un buen truco es usar estampados y colores más claros para las prendas inferiores.
  • Evitá prendas sugerentes, sean muy apretadas, con escotes pronunciados o que muestren mucha piel porque puede generar en los otros una percepción equivocada: estás ahí por tus capacidades, y obviamente podés estar arreglada y dedicarte a tu imagen pero tenemos que tener cuidado con que los demás perciban que por nuestro físico y no por nuestras aptitudes estamos en ese puesto.
  • Los accesorios son tus aliados para resaltar partes del cuerpo que te gusten porque siempre llaman la atención y desvían la mirada hacia donde estén. Si te gustan tus manos, las pulseras y anillos serán excelentes aliados. Tené en cuenta que menos es más, ya que queremos estar arregladas pero sin distraer la atención, por sobre todas las cosas, de nuestras capacidades para el puesto de trabajo en cuestión.

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También te permiten dar versatilidad a prendas más básicas para no caer en el típico “No tengo nada que ponerme, ya usé todo para ir a trabajar”. Una pollera evasé con una blusa o camisa clara pueden ser la base de tu outfit y cambiar drásticamente si en una ocasión lo complementás con un cinturón ancho y en otra con un collar en tonos que te favorezcan.

  • Podés elongar tu figura con un look monocromático y no hace falta caer en el típico negro sino que podés vestirte en la gama de los azules o de los tonos tierra por ejemplo. Otra sugerencia es incorporar alguna prenda en color nude, bien liviana para esta época del año y super elegante.

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Por último, sugiero prestar atención a cómo interactuás con los demás porque el comportamiento se percibe más que las palabras mismas: si te cae mal algún compañero de trabajo o incluso a tu jefe, aunque no lo digas verbalmente, quizás tu cuerpo lo manifiesta y esto se percibe. Los superiores están atentos a cómo nos desenvolvemos en las tareas del trabajo pero también a nuestra personalidad, si somos amables u hostiles con nuestros colegas, por lo que no es un factor menor.

Laura Malpeli de Jordaan.

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