Todos conocemos la frase que dice que “una imagen vale más que mil palabras”, lo cual es muy cierto cuando se trata de algo que nos quedamos mirando con sorpresa y muchas veces sin entender. A lo largo de la historia la expresión artística a través de fotos, pinturas o vídeos nos lleva a conocer lo que muchas personas quieren o tienen la necesidad de mostrarle al mundo.

La moda, como movimiento artístico constante que expresa y sugiere, utiliza la fotografía, entre otras cosas para sus campañas o gráficas publicitarias. Siempre mostrando mucho más que una prenda, un perfume o un accesorio, y en muchos de los casos generando provocación y escándalo en gran parte de la sociedad.

Como de “expresar” se trata, hay momentos en que los límites no existen y es ahí donde empiezan a aparecer excéntricas publicidades. Como ocurrió en el año 2007, cuando la increíble firma Dolce & Gabbana lanzó su nueva colección con una producción donde se planteaba una situación entre una mujer y varios hombres, que para muchos significó la imagen viva de la violencia que el hombre puede tener sobre la mujer como un objeto sexual, por lo que se debió retirar la publicidad en algunos países. Armani Junior generó desenfreno en Inglaterra al publicar la idea de  una nena arrodillada con la leyenda “Un caballero nunca debe hacer esperar a una dama y una mujer de verdad debe actuar como tal”. La campaña de Sisley para el  otoño-invierno 2007/08, mostraba a dos modelos aspirando un vestido como si fuera cocaína, queriendo comparar la adicción a la moda con la adicción a las drogas, lo cual no nos sorprende ya que la empresa que está detrás de Sisley es Benetton, famosa marca que, desde 1990, se ha caracterizado por presentar las publicidades más polémicas y hasta a veces ofensivas, a cargo del fotógrafo Olivero Toscani, como la de un hombre en la cama muriendo de sida, una mujer golpeada, una mujer negra amamantando a un bebe blanco y una cura besando a una monja, entre otras.

Ahora la pregunta es ¿Por qué? Es posible que se deba a que vivimos en una sociedad donde el sarcasmo y el sexo venden, donde tendemos a pararnos frente a situaciones que nos llaman la atención, ya sean buenas o malas. Un choque en el medio de la calle, una pelea en la vía pública, son algunos de los tantos motivos por los que nos detenemos a mirar.

Tenemos que tener en claro que el objetivo de cualquier marca es vender, y a veces no importa el medio, sino el impacto que esto genere.

Hace años que la industria de la moda es criticada por el libre uso del sexo en sus publicidades y la mujer como símbolo de esto, es muy frecuente que en estas imágenes veamos mujeres de cuerpos y rostros perfectos en situaciones casi eróticas, lo cual para algunos sectores se podría ver como discriminación de género o de uso de la figura femenina como objeto sexual.

La realidad es que si algo existe es por algo, es porque alguien lo consume o simplemente lo observa, positiva o negativamente, estando o no de acuerdo con esto pero le prestamos atención, le dedicamos aunque sea dos segundos de nuestro tiempo, logrando así el “gran” objetivo de la moda que es llamar la atención del público: la sociedad.

Redactora invitada: Carolina Raduan,

Diseñadora de moda.

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