Vivimos épocas donde todo aumenta día a día… ¡y la ropa no se queda atrás! Cada temporada, todo viene más caro y muchas veces llama la atención la falta de relación entre precio y tipo de prenda; puede costar lo mismo un par de zapatos que una remera básica.

Por Carolina Raduan.

alcancia

A la mayoría de las mujeres nos encanta comprarnos ropa, aunque también es cierto que, teniendo mucho, nunca sabemos que ponernos. Ante cualquier evento que surge, automáticamente creemos necesitar con urgencia algo nuevo.

Pero, como es difícil (e innecesario) acceder a cosas nuevas todo el tiempo, una muy buena medida es apelar a nuestra creatividad.

Seguramente estamos pendientes de los descuentos que tienen nuestras tarjetas de crédito, aunque… después viene el “tema de las cuotas” y, una vez que logramos acceder a ese vestido que nos encantó (con un 25% de descuento y 6 cuotas), sentimos que hicimos la mejor compra de nuestra vida. Toda esta euforia, claro, dura hasta que nos gusta una nueva prenda y encontramos un nuevo descuento.

Quien les escribe suele hacer todo esto (¡confesión!), pero no siempre se puede ni hace falta.

Con lo que ya tenemos en el guardarropa se pueden armar varios conjuntos y combinarlos tanto para el día como para la noche.

moda

Como decimos siempre, los accesorios son los grandes “héroes” de nuestro vestuario. Zapatos, carteras, collares, aros, pulseras, sobres, pashminas, van a hacer de cualquier conjunto básico, uno con mucha onda.

La propuesta: tomate un ratito de tu tiempo y seleccioná las prendas que más usas; ¡siempre están esos “uniformes” que nos sacan de apuro y nos hacen sentir cómodas! Por ejemplo, si hay un pantalón que te encanta, que te queda bien con todo y además es cómodo, mirá con qué remeras o blusas puede quedar bien, ya sea para el día como para la noche. A este mismo conjunto, pensalo con dos calzados posibles. Puede ser plataformas o chatitas para el día y algún taco más arreglado para salir a la noche.

En verano, los vestidos son una opción muy acertada y hay una gran variedad para elegir: lisos, estampados, largos, cortos, sueltos y en un abanico de texturas. Si tenés un par de vestidos que te salvan siempre, podes usarlos para ir a trabajar con un look más simple o también ponértelos de noche, con zapatos y accesorios que resalten tu atuendo.

Poder utilizar lo que ya tenemos en casa no significa ponernos todo junto o llevar siempre lo mismo. La idea es poder jugar con lo que ya compramos y no limitarnos. ¡No descartes nada! A veces, probándonos algo, de pronto nos encontramos con que esa remera que no sabíamos con qué llevarla, queda bien con esa falda que teníamos guardada.

¡Que la crisis no nos asuste! Por supuesto que siempre nos podemos dar un gustito, pero aprovechemos lo que tenemos, que por alguna razón lo compramos. A ponernos creativas (y ordenadas con nuestro guardarropas) y conocernos a nosotras mismas.