No hay fórmulas secretas. Para una piel sana, constancia es la clave que debemos recordar.

Después de todo, la rutina no siempre tiene que ser negativa. Buena alimentación sumado los pasos diarios de limpieza, son ideales para la obtención de resultados favorables. El consumo de agua, de frutas y verduras, así como el descanso adecuando, son igualmente esenciales.

Por Martina Garnero.

piel linda

Dedicarle unos minutos al día no es tan difícil y así podrás ver la diferencia.  En el rostro, la higiene deberá realizarse con agua templada y algún producto de limpieza adecuado para tu piel, luego la aplicación de un tónico para cerrar los poros y una buena hidratación, son los pasos diarios vitales.

El consumo de alimentos con vitaminas A, C y E en nuestra dieta diaria, ayudan a conservar la elasticidad y la hidratación. La vitamina E está presente en vegetales de hojas como también en el pescado, los huevos, frutos secos y los productos lácteos. La vitamina C presente en los cítricos y La vitamina A la encontramos en la zanahoria y en vegetales o frutas de  color rojo.

Tener en cuenta que hay determinados factores que perjudican nuestra piel, por ejemplo el tabaco destruye la vitamina C, la cual mantiene a las fibras de colágeno en la piel. El sol tomado de forma inadecuada provoca el envejecimiento prematuro, por eso se recomienda siempre el uso de protectores. El exceso de alcohol y el estrés son igual de perjudiciales.