Esta es una época complicada: fiestas, graduaciones, casamientos, despedidas y siempre la misma pregunta: “¿Qué me pongo?”. Definitivamente la respuesta no es: “Cualquier cosa”, porque la realidad es que nadie quiere ir con “cualquier cosa”. Si nos diera igual el vestuario no nos haríamos esa pregunta que siempre viene acompañada de otras dudas como:“¿No iré muy arreglada?”, “¿No estoy muy así nomas?”, “¿Tendré frío?”

Algo fundamental es la comodidad. Cuando una persona se siente incómoda, se nota y si no estamos relajados con lo que llevamos puesto no logramos disfrutar del todo. Una prenda muy ajustada, demasiado corta, un bretel que se cae todo el tiempo o zapatos incómodos son alguna de las tantas cosas que nos hacen perder la elegancia, y como dijo una vez  Yves Saint Laurent: “¿La elegancia no es olvidar lo que uno lleva?”. No movernos con facilidad no es algo positivo a la hora de elegir el vestuario.

También nos sentimos incómodos cuando salimos de nuestro estilo: es bueno animarse, pero siempre y cuando no dejemos de ser quienes somos. Lo ideal es mirarse al espejo y verse uno mismo y no a uno disfrazado de algo que no es, ya que esto también genera una gran incomodidad.

Es clásico, es básico, es obvio, pero siempre es ubicado y es el tan usado y distinguido color negro. Siempre queremos salir de este, pero siempre volvemos a caer en él, porque además nos permite jugar con otros detalles. Cuando de vestidos se trata, el negro es el más elegido y no en vano. La verdad, no todos los colores quedan bien, no todos los cuerpos y las edades son iguales, pero él siempre está ahí, tan fiel y leal, salvándonos en cualquier ocasión.

Estamos en la era de los accesorios, por lo que un vestido negro dejó de ser algo aburrido y nos da la posibilidad de combinarlo con cualquier color. Lo mismo pasa cuando se usa otra prenda: un pantalón, una falda, un short. Utilizarlos en este color nos da la posibilidad de usar otros colores en la parte de arriba e incluso con el abrigo, que en muchos casos es necesario. Las mujeres solemos tener frío, son muy pocas las noches de mucho calor o los lugares sin aire acondicionado, por eso tener algo en los hombros es importante, un blazer, un sweater o alguna pashmina, en muchos casos nos viene bien ya que “uno nunca sabe” y además pasar frío también incomoda.

Recordemos siempre que en moda menos es más. Es importante evitar un look cargado o demasiado llamativo, claro que siempre dependemos del tipo de evento y la formalidad del mismo. No se trata de que todos nos vistamos ahora de negro, sino de saber que siempre nos sacará de apuro ya que con este color es poco probable vernos inadecuados. Cada uno tiene su estilo, que es muy importante conservar, pero si no sabemos cómo usar estampas o colores no cometamos errores de último momento. Simplemente busquemos a este gran aliado que nos va a salvar. Con la ayuda de algún sobre, zapatos de color, o accesorios que corten, vamos a estar no solo elegantes, sino ubicados a la situación y lo fundamental: cómodos.

 Por Carolina Raduán.