Para una piel luminosa y suave además de la limpieza y humectación es importante exfoliar. La exfoliación elimina las impurezas y las células muertas de la piel, activando su renovación celular afinando la textura de la piel.  

Por Martina Garnero.

piel hidratada

La piel de nuestro rostro está expuesta durante los 365 días del año. El sol, el viento, la polución y otros agentes contribuyen al deterioro de la misma, por eso es tan importante cuidarla. Si notas tu piel se ha quedado sin brillo, es momento de exfoliarla.

Mediante este procedimiento promovemos la regeneración de células nuevas, lo que fortalece la piel y la provee de elasticidad. La exfoliación se debe realizar regularmente, al menos una vez a la semana o cada quince días, esto dependerá de nuestro tipo de piel. Para el rostro se recomienda utilizar exfoliantes suaves y siempre es importante humectar tras realizarla. Si tu piel es muy sensible o seca debes exfoliarla con menos frecuencia.

Como resultado inmediato la piel se verá más suave, lisa, y brillante. Va a conservar la humedad y también estimulará la circulación.

Tener en cuenta que un uso abusivo puede desequilibrar la piel, produciendo efectos indeseados. Se debe evitar realizarlo en caso de: Problemas dermatológicos como rosáceas o soriasis o cuando la piel se encuentra irritada.

Si bien hay en el mercado muchos productos para elegir, otra propuesta es realizarlo en casa, para eso necesitás:

1 taza de azúcar

1 taza de aceite de oliva

1 cucharada de jugo de limón

Mezclar los ingredientes y aplicarlos sobre el rostro de manera circular, pasado los cinco minutos enjuagar. Importante: realizarlo de noche porque de día, en contacto con el sol,  el limón puede manchar la piel.